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Ingredientes:
-una rebanada grande de pan rústico (hecho en horno de leña, si puede ser)
-un tomate de colgar tipo tomacó
-aceite de oliva virgen extra

Opcionalmente:
-sal
-ajo

Seguramente estamos hablando del plato estrella de la cocina catalana, pero debe tener su cierta complejidad viendo las incomprensibles barbaridades de algunos bares y restaurantes (tomate triturado esparcido por encima de una rebanada de pan de baguette!!!??).

Vamos a por ello. Para un buen pan con tomate, lo primero que necesitaremos es un buen pan rústico grande. Si procede de horno de leña, será mucho más aromático. No tiene porque ser pan del día, puede ser del día anterior. Incluso es preferible que lo sea. Se tiene que tostar un poco, pero sin pasarse. Si se quema, nos distorsionará mucho los sabores. Si se tuesta en la barbacoa, que sea lo último que se hace, porque así cogerá un poco de los sabores y aromas de la comida que lo acompañará. Una vez tostado, algunos prefieren empezar frotándolo con un ajo. Si se quiere añadir sal, mejor que también sea ahora, antes de restregarlo con el tomate.
Y llega el momento del tomate. Es básico que sea tomate tipo tomacó. Estos tomates se caracterizan por tener un sabor muy intenso, sin acidez y muy poca agua (que nos mojaría y ablandaría el pan). Cortadlo por la mitad con el tomate plano (nunca de arriba a abajo). Comenzad a restregar enérgicamente con el tomate desde la parte exterior de la rebanada de pan, desde la corteza, e id avanzando hacia el dentro. Se puede restregar la rebanada sólo por una banda o por las dos.
Para terminar, un buen chorro del mejor aceite de oliva virgen extra, tirado con una aceite de chorro delgado. Sed generosos con la cantidad de aceite si el aceite es realmente bueno.
Ya solo falta buscarle la mejor compañía a nuestro pan con tomate.

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